mayo 19, 2008 at 13:25 · Temas General

Finalmente se aclaró el panorama político chileno, confirmando lo que era un secreto a voces. En Chile no existe una derecha democrática y todos los partidos de la derecha política, siguen siendo prisioneros de “la obra” de la dictadura militar. Esto corre tanto para lo económico como para lo político y sobretodo, para aquello que guarda relación con asegurar que Chile no se salga, ni un milímetro, del camino trazado por los ideólogos de la dictadura.
Lo anterior se ha logrado mediante una Constitución de origen ilegítimo, cuya columna vertebral no ha sido modificada en lo más mínimo, a pesar de todo el maquillaje que se le ha puesto para que parezca que ha dejado de ser la constitución de Pinochet. El pilar fundamental de esa Constitución, que surgió entre cuatro paredes y que fue hecha como un traje a la medida para el dictador, lo constituye el sistema electoral binominal que permite a la derecha obstaculizar cualquier intento de cambio democrático, sin importar si ese cambio es apoyado por la mayoría de los chilenos o no.
Lo que la derecha ha conseguido con este sistema, es inmovilizar a Chile, por la vía de impedir que la discusión parlamentaria sea fiel reflejo de la diversidad de opiniones y cosmovisiones existentes en nuestro país. Se ha reducido asi, la amplitud del parlamento, y por ende, su representatividad, solo a quienes comparten el gusto por el modelo económico, sumando a uno que otro díscolo, como les dicen ahora, que con su necesario actuar dentro del sistema, terminan también legitimando al mismo.
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octubre 10, 2007 at 14:43 · Temas General

Molesta se encuentra la derecha por que ellos llaman el doble estándar del gobierno que por un lado los convoca a un pacto social que permita avanzar en las materias que nuestra sociedad demanda, mientras en otro ámbito les critica la forma, el fondo y el doble estándar con que actúan cotidianamente en el escenario político nacional.Este cuadro, pone una vez más de manifiesto lo infame que resulta el sistema electoral impuesto por la dictadura en nuestro país, que al no permitir que las mayorías y minorías sean fielmente representadas en la discusión, genera un equilibrio de fuerzas en donde el que pierde empata a costa de las minorías que carecen de representación y de las mayoría que se ven castigadas y obtiene, al mismo tiempo y de la mano de los quórum calificados y otras trabas que aun permanecen, un poder esencial de veto que obliga al gobierno a permanentes y suplicantes llamados a la democracia de los consensos y a los pactos en los que la mayoría debe someterse a implementar solo los cambios en los que la minoría esta de acuerdo.
Así se evidencia la síntesis casi perfecta de lo que se conoce en nuestro país como gobernabilidad democrática que no es más que la incapacidad de que las voluntades mayoritarias se expresen en su real magnitud quedando siempre a merced de aquellos que vociferan acerca del cambio pero cuidando siempre de que todo sigua igual.
Buscan así potenciar la tan anhelada alternancia en el poder que hace 16 años vienen esperando mientras se allanan a realizar solo los cambios para los cuales ellos dicen estar dispuestos, pero además exigen que se les trate con cariño y que se les diga al oído que se les quiere, para que ellos se sientan cómodos, haciendo realidad solo sus proyectos y sin ser denostados públicamente por defender los privilegios de las minorías.
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