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Hay un Mundo por Cambiar

Archive for Cooperativa

Recordando el Holocausto

El 26 de Octubre de 2005, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó la designación del 27 de enero de cada año como el Día Internacional de Conmemoración del Holocausto.

Desde entonces, enero se ha transformado en un mes para recordar ese crimen horrendo que nadie puede ni debe negar.

Los estados que aprobaron dicha resolución, aprovecharon de condenar “sin reservas” toda manifestación en contra de personas o comunidades sobre la base de sus orígenes étnicos o sus creencias religiosas.

A pesar de lo correcto de la medida, resulta increíble que debieran pasar 60 años para que las Naciones Unidas tomaran una medida que habría sido mejor recibida si hubiera llegado el mismo día y año de cometidos los crímenes contra la humanidad a los que se refiere.

Extrañamente, también por estos días se recuerda un año más del genocidio llevado cabo por el Estado de Israel en Gaza durante diciembre de 2008 y enero de 2009 y sin embargo, ningún medio de comunicación ha hecho siquiera una sola mención a lo de Gaza, a tan sólo tres años de ocurridos los hechos.

Lo anterior resulta particularmente extraño si consideramos que lo de Gaza se enmarca dentro de una política sistemática y permanente de exterminio físico y político de un pueblo entero, que dura inexplicablemente casi los mismos 60 años.

De hecho, resulta paradójico que durante los 62 años siguientes al Holocausto, todos los días de cada año y todas las horas de cada día, la comunidad internacional siga siendo testigo mudo y cómplice de otro holocausto similar a aquel que inspiró dicha decisión.

Yo, en lo personal, cada día de cada año de los que tengo memoria, vengo preguntándome hasta cuándo el holocausto nazi servirá de aval al sionismo y al Estado de Israel para perpetuar sus crímenes contra el pueblo palestino, cuyo único delito ha sido estar en el mismo lugar por los siglos de los siglos.

Lo más patético, sin embargo, es que quienes cometen hoy estos crímenes se digan descendientes y herederos de las víctimas de ayer y utilicen sus nombres y su propio dolor, para justificar el mismo patrón de comportamiento, las mismas mentiras y la misma política de exterminio contra otro pueblo, esta vez, más débil que ellos.

Afortunadamente, muchos amigos judíos y anti sionistas me recuerdan a diario que Israel no actúa, por más que lo repita, sin vergüenza alguna, en nombre de los judíos esparcidos por toda la tierra, sino en nombre del sionismo, que ha intentado durante años apropiarse de la historia judía para esconder tras ella, toda la crueldad y la vileza de Israel, de sus autoridades y de sus acciones.

Afortunadamente con ellos, amigos entrañables, nos preguntamos a diario y sin hipocresía de por medio, cuántos años más hará falta para que todos los falsos dioses y sus seguidores en la tierra se convenzan de que no hay nada, ni nadie que justifique lo que los nazis hicieron con los judíos y tampoco lo que Israel hace con los palestinos.

Lamentablemente, no existen por ahora en la comunidad internacional ni en Medio Oriente líderes con cojones y con voluntad de superar esta hora maldita que viven nuestros pueblos, hace ya tantos años.

Lamentablemente, en ambos lados existen más líderes dispuestos a conducir a sus pueblos hacia la solución final que algunas mentes afiebradas proponen, antes que enfocarse decididamente a la tarea de construir una sociedad nueva para todos y todas.

No faltarán quienes levanten su voz horrorizados por mi singular comparación.

No faltarán quienes me acusarán de neonazi y de antisemita por decir que me da pena y vergüenza el solo imaginarme a las víctimas del nazismo revolcándose en sus tumbas al ver lo que los sionistas han hecho en su nombre, con los palestinos.

Mi conciencia, en todo caso, está tranquila, porque no creo en ninguna promesa divina. No creo que bienaventurados sean los que sufren y que luego de muertos serán recompensados. Tampoco creo que una guerra pueda ser santa. Mucho menos, después de ver las atroces consecuencias de las mentiras con que suelen justificarse todas las batallas que solo sirven para enriquecer a los que lucran con la muerte.

Tampoco creo que algún dios haya puesto los bienes en la tierra solo para el 5% de la población mundial mientras el 70% no puede satisfacer sus necesidades básicas ni vivir dignamente.

Es de esperar que más temprano que tarde aparezcan, en ambos bandos, líderes de la talla de aquellos pocos que han sabido conducir a sus pueblos por los caminos de la paz, de la justicia y la libertad, basada en principios y valores y no en el poder del dinero y la subordinación ciega de unos a otros.

No tengo duda que tendrán que venir desde aquellos partidos laicos capaces de entender que el futuro de ambos pueblos está indisolublemente unido y que se requiere avanzar hacia un estado binacional capaz de acoger por igual y sin discriminación a judíos, cristianos, musulmanes, agnósticos y ateos.

Un Estado verdaderamente humanista, sin discriminación de ningún tipo, en donde el nazismo, el apartheid y el sionismo; donde la pobreza y el hambre; donde la enfermedad, el derroche y la escasez, sean solo un mal recuerdo y un ejemplo de aquello que los seres humanos deben superar como especie para mirar con algo de esperanza el futuro.

En definitiva, un Estado para cualquier hombre o mujer libre de pensar y vivir como quiera, pero en un estado modelo, democrático e igualitario, comprometido con la defensa y el respeto irrestricto de los derechos humanos y capaz de extender la ética discursiva a las relaciones entre la especie humana y entre ésta y el medioambiente del cual es parte.

Solo así tendremos una paz justa y duradera. Solo así generaremos un desarrollo sostenible. Solo así podremos mirar a los ojos con absoluta tranquilidad a las generaciones futuras, partiendo, por supuesto, por nuestros hijos.

Publicado en Cooperativa 

Las inconsistencias de la Comunidad

La Comunidad Ecológica de Peñalolén ha desarrollado en el último tiempo, una furiosa campaña en contra del Plan Regulador Comunal que el municipio, encabezado por Claudio Orrego, pretende aprobar mediante un plebiscito el próximo once de diciembre.

Se han aprovechado para ello de la presencia y los contactos que poseen en algunas organizaciones ciudadanas, en medios de comunicación y en el ambiente del espectáculo, sin transparentar, por supuesto, los reales intereses de quienes lideran esta campaña.

Se suman así, a un pequeño grupo de sujetos que, haciendo gala de la más vergonzosa falta de ética, han pretendido detener uno de los proceso más participativos de planificación territorial que podamos recordar en nuestro país, mediante una serie de mentiras que han ido instalando en la comuna, para defender y afianzar sus mezquinos intereses.

De hecho, uno de los argumentos que más se da en la discusión es que este Plan no deja espacio para la vivienda social en la comuna, como si los planes reguladores comunales tuvieran atribuciones para definir, mediante la zonificación y su ordenanza, el resguardo de terrenos para dichos fines, lo que es total y absolutamente falso.

De hecho, quien lo plantee, no solo miente, sino que tampoco sabe hacia dónde apuntar, para lograr viviendas sociales dignas para los sectores populares de nuestro país.

Otro argumento que se ha dado es que este Plan regulador Comunal está hecho para las inmobiliarias, lo que se contradice con la realidad, pues lejos de generar mayores oportunidades de negocios, mediante los usuales aumentos indiscriminados de densidad habitacional, la propuesta baja la densidad media de la comuna, con acotados incrementos que buscan asegurar la oferta de viviendas para todos los peñalolinos, por una parte, y que la comuna aproveche de manera óptima la nueva infraestructura de transporte con la que cuenta (METRO Y VESPUCIO), por otra.

A estos argumentos sin fundamento real, se suman algunos de carácter legal de tipo exclusivamente administrativo, que se han difundido bajo una supuesta inviabilidad ambiental del Plan, ocultando las verdaderas razones de los obstáculos que ha tenido que enfrentar el mismo y que se deben, fundamentalmente, a que nuestros legisladores no previeron los necesarios espacios de transición entre los procedimientos de aprobación ambiental antiguos y nuevos, para asegurar la continuidad de los procesos que se habían iniciado antes de los cambios legales, generando una serie de problemas administrativos, millonarias pérdidas para el país y un importante retraso en los ejercicios de planificación en curso a lo largo y ancho del territorio nacional.

Como si fuera poco han acusado al municipio de querer desmantelar y hacer desaparecer a la “comunidad” sin aceptar que todos los cambios que se proponen, están en terrenos que no forman parte de la misma, que los terrenos en que se cambian las condiciones de construcción no alcanzan al 7% de su superficie y que los propietarios de dichos terrenos, tienen promesas de compraventa firmadas hace ya mucho rato, pues no les interesa ser parte de eso que llaman “comunidad”.

Las razones de fondo, sin embargo, parecen ser otras.

Por una parte, pretenden evitar, a toda costa, la instalación de una franja residencial de baja densidad en uno de los límites de la comunidad, para que no se ponga en peligro, dicen ellos, la forma de vida de la misma.

Lo que no dicen, es que no desean más viviendas sociales cerca de sus condominios, relativamente exclusivos y por ello han iniciado una campaña vergonzosa para instalar la idea de que la nueva ordenanza, mediante algunos de artículos de la ley General de Urbanismo y Construcciones, que permiten promediar las densidades de distintas zonas contiguas, que convergen dentro de un sitio, permitiría construir condominios exclusivos y no vivienda social

Lo que no dicen, es que la nueva ordenanza, que efectivamente permitiría lo anterior, no hace más que consolidar, en los terrenos supuestamente afectados, la situación innegable hoy en día al interior de la comunidad, en donde existen predios que, absolutamente fuera de la ley, poseen más construcciones de las permitidas, operando en la realidad como verdaderos condominios, similares a aquellos que dicen querer evitar.

De hecho, más del 50% de las construcciones que existen en la comunidad, no son legales, no pagan contribuciones y debieran ser demolidas para proteger la forma de vida de aquello que llaman “comunidad”.

La nueva ordenanza, en cambio, permite, en los terrenos supuestamente afectados, que los residentes regularicen las eventuales situaciones ilegales que pudieran existir, por no contar con los permisos municipales con los que todas las construcciones existentes en zonas urbanas deben contar, a no ser que los residentes de la “comunidad” se sientan ciudadanos de una clase distinta a la de todos los demás.

Así las cosas, más que un conflicto, los cambios propuestos por el nuevo Plan regulador Comunal, debieran representar, para algunos, una tremenda e histórica oportunidad de regularizar su situación.

Lo anterior, sin mencionar que llama profundamente la atención que alguien piense, que es malo para otros lo que es bueno para ellos, lo que debe invitar a reflexión y a poner en tela de juicio las verdaderas intenciones de los numerosos y sistemáticos intentos para hacer fracasar un proceso de Plan Regulador que ha pretendido, a todas luces, lograr un adecuado equilibrio entre los intereses públicos, privados y comunitarios, sin poder darle el gusto a nadie en un 100 % de sus demandas, proyectando los cambios que la comuna necesita para los próximos treinta años.

Publicado en Radio Cooperativa

¿Chile, país solidario?

Estamos a pocos días de reeditar un capítulo más de la colecta nacional más grande de Chile. A medida que se acerca el evento central, asistimos en paralelo a un sinnúmero de acciones, declaraciones y hechos noticiosos que pretenden resaltar lo solidario que, se supone, es nuestro país.

Programas especiales, reportajes de prensa, comerciales invitándonos a consumir aquellos productos que “apoyan a la Teletón”, nos hablan de las actitudes heroicas de quienes, como verdaderas excepciones a la regla, logran salir adelante gracias a la supuesta solidaridad, característica supuestamente común a todos los chilenos y chilenas, que ha permitido mantener en el tiempo la gran obra de la Teletón.

Sin embargo, muchos de los conflictos sociales que se dan hablan de una realidad distinta.

Por lo mismo, quiero aprovechar la oportunidad para reflexionar acerca de esa idea que pretende instalar como hecho cierto, el que Chile sea un país solidario, exponiendo de manera general, todo aquello que en mi parecer, dice exactamente lo contrario.

Para mí, un país solidario es el que estructuralmente opta por hacerse cargo de manera colectiva y a través de su ordenamiento jurídico de los temas que dicen relación con los derechos humanos básicos, consagrados en la declaración universal de derechos humanos, velando por el desarrollo de una sociedad más integrada e igualitaria, en donde todos y todas vivan con dignidad.

Es un país en el que nadie debe depender de la caridad privada, tan esquiva en tiempos de crisis, para resolver sus problemas más elementales, pues el colectivo dispone de una serie de medidas y dispositivos sociales para hacerse cargo de esos problemas, o simplemente, para que ellos no existan.

Un país solidario, por ejemplo, es aquel que opta por mantener un sueldo mínimo que permita a las familias cubrir sus necesidades básicas sin tener que recurrir al sobreendeudamiento, con el que, incluso cuando de su consumo básico se trata, los grandes empresarios puedan hacer su utilidad.

Un país solidario es aquel en que los beneficios del aparato productivo, son repartidos entre los que aportan el capital, los medios de producción y el trabajo de manera más equitativa y en donde los sistemas de salud y educación pública suelen ubicarse entre los mejores disponibles y no son, como en nuestro país, los responsables de reproducir y acrecentar las diferencias sociales, generación tras generación.

Un país solidario se aboca permanentemente a disminuir la pobreza de manera estructural, no inflando de manera artificial los ingresos familiares mediante subsidios focalizados, ya que basta el más mínimo desastre natural o la menor de las crisis del capitalismo para que los que salen de la pobreza, gracias a ellos, vuelvan a reinstalarse entre los pobres, porque en realidad, no tienen herramientas para superar definitivamente su problema de marginalidad social.

De hecho, por eso, en los países que son de verdad solidarios, las utilidades promedio de las empresas son menos de la mitad de las que arrojan las cifras de nuestro país y los sueldos de los trabajadores, que incluso trabajan menos que en nuestra patria, tienen un poder adquisitivo significativamente mayor.

Por eso, en los países solidarios de verdad, no se necesiten teletones en donde los grandes empresarios salgan ofreciendo regalar una frazada por cada frazada que sus clientes compren, ni regalen una mínima parte de sus utilidades anuales para dar muestras de blancura, después de años de construir su riqueza a costa de pagar a sus trabajadores mucho menos de lo que vale su trabajo.

Por eso que los trabajadores de los países solidarios pueden, con sus mismos salarios y con la red de protección social del estado, financiada con una estructura tributaria verdaderamente solidaria, enfrentar no solo la discapacidad, sino también cualquier desafío que la vida les depare.

Quizá sea por eso que en los países de verdad solidarios, las cárceles se están quedando vacías y los pobres no roban cuando hay un desastre, porque pueden resolver sus problemas con lo que el ordenamiento jurídico de sus países les asegura.

De la misma manera, los que tienen, tampoco roban ni engañan a la sociedad falseando contabilidades o defraudando al fisco pues tienen cultura y se sienten parte integrante de un cuerpo mayor de la cual todos formamos parte.

Es cierto que en nuestra sociedad existen numerosas muestras de una subcultura solidaria, que permanece dormida, sobre todo en los sectores populares, y que se manifiesta en forma de ollas comunes y actividades solidarias, porque están acostumbrados a resolver por ellos mismos y de manera colectiva, lo que nuestro país no aspira a resolver de manera estructural como sociedad.

También es cierto que existen instituciones que aspiran a enseñar e instalar la caridad privada como herramienta fundamental para combatir la pobreza y el sufrimiento de los que menos tienen.

En todo caso, ninguna de ambas puede confundirse con todo aquello que, desde mi perspectiva, define a un país solidario, realidad de la cual, nuestro país, no puede estar más alejado.

Publicado en Radio Cooperativa

El Primer Café: La jubilación de los chilenos

Este martes en El Primer Café de Cooperativa estuvimos con Rodrigo Delaveau y Andrés Palma para hablar de la jubilación de los chilenos y la crisis en la educación en Chile.

Palestina ya no puede esperar

Luego de 20 años de infructuosas negociaciones directas e indirectas, Palestina ha decidido acudir a Naciones Unidas para pedir ser aceptado como un Estado más de la comunidad Internacional, dentro de las fronteras de 1967, esperanzada en poner así, al menos desde la perspectiva jurídica, un coto al expansionismo insaciable del Estado de Israel.

Lo ha hecho, por una parte, por la nula disposición de la potencia ocupante a avanzar en un proceso de paz que, en lo fundamental, tenía que ver con buscar la forma de poner término a la ocupación, para dar paso a una paz justa y duradera basada en el concepto de “dos estados para dos pueblos”.

Dentro de las garantías básicas con las que Israel debía contribuir a la construcción de confianzas, se encontraban la paralización total de cualquier actividad tendiente a ampliar los asentamientos ilegales y la disminución de los puestos de control que limitan drásticamente la libertad de movimiento de los palestinos en su propia tierra.

18 años después de iniciado dicho proceso, los colonos ilegales en los territorios palestinos se han multiplicado por tres y los puestos de control, casi por cinco.

Como si fuera poco, Israel ha construido un muro de segregación que además de ilegal, se encuentra, en más de un 70% de su trazado, sobre territorio palestino, separando a los palestinos de los mismos palestinos.

Así, lejos de prepararse a poner término a la ocupación, lo que Israel ha estado haciendo durante los últimos 18 años, ha sido ganar tiempo para provocar cambios demográficos sobre el territorio, que hagan cada vez más inviable la solución de dos Estados, dándole continuidad a su política de exterminio físico y político del pueblo palestino, por una parte, mientras por otra prepara el camino para la anexión de quién sabe cuánto territorio más, del 22% restante de la Palestina histórica.

Palestina ha decidido acudir a Naciones Unidas, además, por la evidente, inaceptable y vergonzosa parcialidad de quienes debían actuar como mediadores imparciales en el proceso.

Ello, porque  todo lo anterior se ha hecho bajo la mirada cómplice de EEUU y una parte de Europa, que han seguido financiando la ocupación, mientras tienden un manto de impunidad sobre los constantes y sistemáticos crímenes y violaciones de Israel contra los palestinos, el derecho internacional, los derechos humanos y el derecho colectivo de los pueblos.

Para colmo, han promovido la normalización de las relaciones entre la comunidad internacional y la potencia ocupante, firmando tratados de libre comercio y entregándole un status de nación privilegiada en diversos foros internacionales, eximiéndole completamente de cumplir con las obligaciones mínimas de cualquier estado miembro de dicha comunidad.

Por supuesto la ofensiva diplomática palestina ha generado airadas reacciones de los hipócritas de siempre.

Sus argumentos han girado en torno a un supuesto rechazo a toda acción unilateral que dificulte las negociaciones y persiga aislar a Israel.

Extrañamente, estas reacciones provienen de los mismos países que han permitido, durante décadas que Israel, unilateralmente, haya continuado con su política de exterminio y expansión, con la destrucción de viviendas palestinas, con el castigo colectivo, con las ejecuciones extrajudiciales y con la construcción de asentamientos ilegales en Palestina ocupada, de manera inalterable, prepotente y arrogante.

Lo que los palestinos piden hoy no es nada más ni nada menos que lo que el derecho internacional les reconoce como derecho inalienable e imprescriptible, desde hace más de 43 años.

Lo que los palestinos piden hoy, mientras EEUU e Israel lo rechaza con tanto encono, es lo consignado en innumerables resoluciones del mismo organismo que dio luz verde al nacimiento de Israel en la tierra de los palestinos en 1947.

Lo que los palestinos piden hoy, es su derecho irrenunciable al retorno, a la autodeterminación y al establecimiento de un Estado Independiente en el 22% de la Palestina Histórica, con Jerusalén Oriental como Capital.

Cualquiera que se niegue a dicha solicitud o se abstenga de emitir un apoyo explicito a la misma, simplemente estará premiando la ocupación, amparando el expansionismo israelí y convirtiéndose en cómplice de las constantes y sistemáticas violaciones a todos y cada uno de los derechos humanos, por parte de Israel.

Ha llegado el momento de que la comunidad internacional de un giro sustancial en su actitud hacia Israel y la cuestión de Palestina.

Si se sigue actuando como en los últimos 43 años, seguirá obteniendo los mismos resultados y en veinte años más, no habrá nada que negociar ni nadie con quién hablar de paz, pues volver a la mesa de negociaciones en las condiciones actuales, es como si un ser humano completamente desarmado e indefenso pretendiera negociar con alguien armado hasta los dientes, la devolución de una manzana robada, mientras quien la tiene, se la sigue comiendo, a vista y paciencia de los únicos que pueden, pero no quieren detenerlo.

Publicado en Radio Cooperativa

El Primer Café: Las condiciones mínimas que pide la Confech para dialogar

En El Primer Café de Cooperativa junto con Eugenio Guzmán y Sergio Micco hablamos del fallecimiento de Gabriel Valdés. Las condiciones mínimas que pide la Confech para seguir diálogo con el Gobierno y los nuevos antecedentes sobre el accidente aéreo en la isla Juan Fernández.

Si la Hipocresía Matara

Sorprendente, por decir lo menos, me han parecido las reacciones a raíz de la comparación hecha por el presidente del Colegio de Profesores, entre los métodos represivos que está utilizando el gobierno de Piñera y los que el Estado de Israel viene utilizando en su política de exterminio físico y político del pueblo palestino por los últimos 60 años.

Desde antisemita a racista, al presidente del Colegio de profesores, le han dicho de todo y mañosamente, los hipócritas de siempre, han buscado sacar partido de una afirmación que puede haber estado de más, pero que en la forma y el fondo, tiene base suficiente para sostenerse por sí misma.

De partida, el jueves por la noche, cualquiera que haya estado en las cercanías de Plaza Italia, puede haber visto como miembros de la policía reprimían de manera brutal y apresaban a civiles inocentes, y especialmente a jóvenes entre los que se encontraban varios menores de edad, sin que mediara provocación, ni disturbio alguno.

Fue una represión preventiva, tal y cual lo hace el ejército de Israel cuando, sin mediar juicio ni nada, ingresa a los territorios ocupados, reprime a quien se les cruza por delante y apresa a civiles inocentes y especialmente a jóvenes y niños, que solo han cometido el delito, insoportable para el sionismo, de ser palestino y resistir la ocupación.

Un delito tan insoportable, como para el gobierno de Chile resulta en estos días, ser estudiante y querer tener una educación gratuita laica y de calidad para todos y todas.

Mientras veía a las fuerzas de orden y seguridad revisar y amedrentar a los pequeños estudiantes, recordaba la revisión a la que los niños palestinos son sometidos a diario por la ocupación militar que les trata como sujetos peligrosos y no como sujetos de protección como en el resto del mundo civilizado.

Los jóvenes detenidos me recordaron a uno de los jóvenes que conocí en el campamento de Aida, en una fiesta organizada para celebrar su retorno a casa, luego de haber pasado cinco años prisionero por haber tirado piedras al ejército de ocupación israelí, el cuarto mejor armado del mundo. Ingresó a la cárcel cuando tenía solamente 13 años.

Los caballos cabalgando entre y sobre la gente que protestaba en forma pacífica frente a sus propias viviendas tocando cacerolas, como en tiempos de dictadura, me recordaron las protestas en Bil’in, en los territorios ocupados y las lacrimógenas dentro de los edificios y las casas, nada tenían que envidiarle a las incursiones del ejército sionista en los territorios palestinos.

Como si fuera poco la casi completa ocupación del centro de Santiago para evitar toda manifestación contraria al gobierno, el impedimento arbitrario de la libertad de movimiento y el control preventivo de identidad, para quienes hayan estado en los territorios ocupados, sin duda, les puede haber resultado tremendamente familiar.

En este contexto y tomando en consideración que en sus declaraciones el presidente del Colegio de Profesores nunca utilizó la palabra “judío” ni“semita”, no me queda más que rechazar por malintencionadas y manipuladoras las innumerables declaraciones que pretendieron asimilar el repudio explícito al sionismo como movimiento político y como ideología racista y su comparación con los métodos usados por el gobierno de Piñera, con el antisemitismo, que como sociedad, todos debemos rechazar profunda y tajantemente.

Por lo mismo, me parece importante e imprescindible recordar que no es el judaísmo, sino el Estado de Israel y su política genocida, la entidad más condenada en el mundo por sus constantes y sistemáticas violaciones a los derechos humanos del pueblo palestino.

De la misma manera, no fue el judaísmo como religión, sino el sionismo como ideología, la que en 1974 fue declarada por la Asamblea General de Naciones Unidas, como una forma de racismo homólogamente comparable al apartheid sudafricano.

En este contexto, me siento obligado a denunciar y rechazar también, el intento burdo del sionismo criollo por igualar sionismo a judaísmo y aprovecho de recordar al país, que afortunadamente, cada día son más los judíos anti sionistas, esparcidos por la faz de la tierra, que honran la memoria de las víctimas del nazismo y consecuentemente repudian, y al igual que todos los hombres y mujeres de buena voluntad, toda forma de represión y toda política de exterminio, tenga esta como víctimas a judíos, cristianos, musulmanes o ateos, sin importar si esta proviene de alguna dictadura árabe, de alguna democracia europea, de algún país latinoamericano o del estado de Israel.

De hecho resulta vivificante y esperanzador que esta política de limpieza étnica encuentre en el profesor judío, Illan Pape, hoy prohibido en Israel, precisamente por haber documentado de manera rigurosa y sumamente objetiva todos los crímenes del sionismo en Palestina, a su mejor enemigo y denunciante.

También resulta alentadora la actitud de muchos como Norman Finkelstein, judío, hijo de víctimas directas del holocausto nazi, que se ha destacado por su lucha implacable contra el sionismo, el estado de Israel y su política de genocidio contra el pueblo palestino.

De la misma manera, resulta imposible olvidar el rechazo de los grupos fundamentalistas judíos, como Naturei Karta, que rechazan a Israel y claman por su desmantelamiento pacífico, porque lo consideran un ídolo falso que ha minado la religión judía y obstruido la paciente y pacífica espera del Mesías, que todo judío piadoso debe observar, en su país de residencia y en estricto apego a la ley del mismo, hasta la reconstrucción pacífica de lo que llaman el Reino de Israel.

Por lo demás, me parece comprensible, en el escenario actual, la profunda preocupación que se ha instalado en nuestra sociedad por el incremento de la represión, las escuchas ilegales, la presencia de infiltrados en las manifestaciones, los montajes que se caen a pedazos y la permanente criminalización de los movimientos sociales, acciones todas que, sin lugar a dudas, encuentran a su responsable político en el ministro del interior.

Lo anterior, permite comparar sus métodos, con otros aparatos internacionalmente reconocidos como especialistas en represión y violación sistemática de los derechos humanos fundamentales, como es el caso del estado de Israel, que está basado en una ideología, nacida en el Primer Congreso Sionista, realizado en Basilea, Suiza, en 1897, varios miles de años después de la salida de Abraham de Uhr y Caldea en dirección a lo que llaman la Tierra Prometida, aunque la realidad chilena y la de los territorios ocupados sean completamente diferentes.

Por último, no puede menos que llamarme la atención y molestarme, la hipocresía y el doble estándar de algunos, que dicen combatir la discriminación y el supuesto antisemitismo de Gajardo, mientras con su historia de apoyo a golpes de estado, dictaduras y ocupaciones extranjeras y su accionar actual en el parlamento y en el congreso, no hacen más que legitimar la discriminación contra nuestros pueblos originarios, contra las minorías sexuales, contra los discapacitados y contra todo aquel que se manifiesta contrario a su visión de sociedad.

Esta manifiesta hipocresía y el doble estándar evidente, me mueve a preguntar si su real interés al atacar a Gajardo, es debilitar al movimiento o simplemente, blindar a Israel, generando un manto de impunidad, como el que tan bien conocemos en nuestro país, sobre los crímenes de lesa humanidad que dicho Estado practica a diario contra la población civil en Palestina, tratando de presentar cualquier atisbo de crítica a Israel, como una extensión del nazismo: nada más burdo y lejano a la realidad.

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La crisis del Gobierno y la comuna de Recoleta

Definitivamente el Gobierno de la Alianza no aprende de sus errores y no pierde ocasión de equivocarse y ahondar la crisis en la que se encuentra.

A la larga lista de improvisaciones y errores no forzados en la gestión política, se suma la evidente escasez de cuadros que la derecha presenta, lo que lo ha llevado a recurrir, una y otra vez a los mismos de siempre para intentar salir de la crisis referida, reeditando el juego de las sillitas musicales que hasta hace poco le criticaba, con particular dureza, a los gobiernos de la Concertación.

No resulta raro que en este escenario, gran parte de Chile se esté preguntando donde están hoy los más de tres mil jóvenes talentosos y llenos de energía que nutrieron la discusión de los grupos Tantauco durante la época de la campaña presidencial.

Los más desconfiados se preguntarán si estos de verdad existieron o eran solo un montaje, especialmente diseñado para intentar mostrar una capacidad de gobierno que, en realidad, no tenían.

Independiente de estas preguntas sin respuesta, comienzan a quedar atrás los días en que la derecha derrochaba arrogancia, amenazando con sepultar a la concertación con un gobierno caracterizado por la eficiencia y la eficacia, realizando en un año más de lo que la concertación había hecho en veinte.

La realidad ha dicho otra cosa y en lo único que la derecha ha cumplido su amenaza, ha sido en las equivocaciones y en la caída en las encuestas: ha cometido más errores y ha bajado en las encuestas en un año, tanto o más de lo que la Concertación, en veinte.

Ahora, la crisis de gobernabilidad en la que se ha metido voluntariamente y que ya ha puesto en entredicho el respeto y la valoración que la derecha tiene por la voluntad popular en el Congreso Nacional, comienza a impactar a los gobiernos locales que mantienen bajo su dirección.

El último de sus más brutales desaciertos aún no se consuma, pero amenaza con convertirse rápidamente en otro chascarro del gobierno.

Pretendiendo matar dos pájaros de un tiro, optaron por llenar una de las vacantes que ha generado la crisis del gobierno en el nivel central con Sol Letelier, Alcaldesa (UDI) que fuera implantada en la comuna, desde Lo Barnechea, para retener la municipalidad de Recoleta luego de que uno de los suyos, Gonzalo Cornejo, la hundiera en una de sus peores crisis debido a las irregularidades detectadas por contraloría en el caso GMA, lo que dio paso a una investigación que lo sacó de la carrera por la reelección, a la que aspiraba.

Una vez que la investigación terminó sin poder acreditar la comisión de delito, Gonzalo Cornejo se dispuso a recuperar lo que considera propio, tensionando de tal manera a la UDI que la obligó a buscar una salida digna para Sol Letelier.

Resulta indispensable recordar que desde su llegada al gobierno comunal, la alcaldesa fue sometida a un permanente hostigamiento de parte de los concejales de su partido y de los funcionarios de confianza de Cornejo que permanecieron en la municipalidad, haciéndole la vida imposible, para impedir sus normales aspiraciones a la reelección y sacarla del camino para pavimentar el regreso del “Cornejo de la Suerte”, si era posible, o para dejar libre la llegada a la alcaldía a su delfín, Marcelo Teuber.

Resulta patético la actitud del gobierno de la Alianza por el Cambio que ante la crisis evidente del gobierno central y del comunal, no ha dudado un segundo en desarmar a este último, dejando en el abandono a todos los habitantes de Recoleta y muy especialmente a quienes, depositaron una vez más su confianza en la UDI, dándole la oportunidad de enmendar el rumbo después de los escándalos de GMA.

Resulta preocupante además porque esta acción constituye un claro ardid de la UDI y de la Alianza por Chile, para pavimentar el regreso al gobierno comunal, a quienes de manera completamente irresponsable e inmoral, generaron una de las mayores crisis de gobernabilidad que la comuna haya conocido en su corta existencia y sembraron el odio y la discordia entre las y los Recoletanos, lo que pone de manifiesto que para algunos, los gobiernos comunales del mundo popular son solamente un trampolín para hacer carrera política o para sacar provecho personal, sin que medie compromiso alguno con los habitantes de la comuna.

La jugada sin embargo no está asegurada ya que los concejales de la oposición han decidido bloquear la salida de Sol Letelier para impedir, o al menos dificultar el Plan de la UDI, dejando al descubierto y anulando la única posibilidad de una salida digna para la Alcaldesa, que tendrá que seguir lidiando con sus principales detractores y enemigos, los concejales de su propio partido.

En este escenario resulta indispensable una revisión completa de como el ejecutivo puede cooptar cuadros en funciones a la hora de sortear una crisis y la forma de reemplazo de los cargos de elección popular que el actual ordenamiento jurídico establece para los distintos niveles de gobierno, ya que ampara un desprecio absoluto por la voluntad popular y permite que los mismos que se ríen de los electores y los abandonan, definan sin consultarles, quienes deben hacerse cargo de sus destinos.

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Lucro e ideología

Me cuesta encontrar puntos de acuerdo con Joaquín Lavín, pero no puedo negar que las declaraciones que aparecen en los periódicos nacionales, respecto a que en la discusión del lucro, ”hay mucha ideología detrás”, lo lograron, aunque seguramente con un sentido completamente distinto al que el ministro le pretende otorgar a su afirmación.

Según el diccionario de la Real Academia de La lengua española, ideología es todo conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etc. Ahora bien según Marx. Ideología es todo.

Ahora bien, en sociología se llama ideología a todo conjunto más o menos sistemático de creencias que intentan explicar al hombre y el mundo, a la vez que orientar su conducta a partir de ciertos valores aceptados como correctos. En este sentido general, toda teoría del mundo es una ideología, incluido aquellas que sostienen las posiciones políticas, incluidas las reaccionarias, las conservadoras, las progresistas, las reformistas y las revolucionarias. En este sentido, también en la defensa que algunos hacen del lucro en la educación y en toda actividad humana hay mucha ideología, el tema es saber cuál y al servicio de quién.

Quienes abrazamos las ideas desarrolladas a partir de la teoría de Marx, entendemos la ideología de un modo tan amplio que casi identificamos ideología con cultura, de hecho, en “Crítica de la economía política” nos dice Marx que la ideología abarca el derecho, la política, la religión, el arte, la filosofía, y hasta la misma ciencia.

Pensamos además que las ideologías no describen al hombre y su situación en el mundo y la sociedad de un modo correcto, sino de un modo deformado o simplemente falso.

Esa deformación es consecuencia del interés de las clases dominantes por mantenerse en su situación de dominio. Para ello, dispone de los medios de producción material, pero también del control y producción de los bienes espirituales, de la producción de la cultura y por supuesto, de la información, por lo que las ideas que en toda sociedad operan como mínimo común denominados del pensamiento social son, normalmente, las que la clase dominante quiera que dominen.

Desde esta perspectiva, las ideologías son un “producto social”: los pensamientos de los hombres son consecuencia de la sociedad en que viven y más particularmente del orden económico vigente y no al revés.

Dada esta interpretación de la ideología como una forma de alienación o de auto engaño, una de las tareas más difíciles, es lograr en las clases dominadas, el desarrollo de una conciencia propia pues, dado el control que tiene la clase dominante de las distintas formas de producción espiritual, cultural y material, muchas veces los que más reclaman contra la sociedad, por la exclusión que la misma impone sobre ellos, terminan defendiendo ideas que no le convienen, ideas que son las que, a la clase dominante le interesa que se defiendan.

En ese sentido el recurrente intento de distintos personeros de gobierno por desacreditar todo aquello con lo que no están de acuerdo, estigmatizándolo como ideología, pretende, solamente, encubrir los reales intereses del gobierno del cual forman parte y los intereses de los grandes empresarios a los cuales, como gobierno, representan.

En este sentido, cabe recordar que incluso, en el nacimiento del liberalismo económico, como ideología, su padre espiritual, Adam Smith, en su libro acerca de la riqueza de las naciones, afirmaba que en las sociedades todo debía estar subordinado a las todopoderosas y eternas leyes de mercado, salvo tres áreas en donde el mercado, es decir, el lucro y el afán de riqueza, no debía intervenir debido a la incompatibilidad de intereses entre éste y las primeras: educación salud y defensa.

Solo años después, otra ideología, derivada de la primera, pretendía borrar esta frontera ética existente para los negocios, afirmando que en la sociedad actual no deben existir áreas vedadas para el mercado. Esa es la ideología neoliberal.

Ideología de la cual el ministro Lavín y el gobierno al que representa, son los mejores exponentes.

Afortunadamente, existen muchas otras formas de pensar y de entender la realidad, entre ellas, las que tan valientemente defienden en estos días, los estudiantes, los profesores, los apoderados y la sociedad en su conjunto. Para esa “ideología”, el bien común, el derecho a la educación y a la salud, el derecho a la felicidad, el derecho a un medio ambiente sin contaminación, es mucho más importante que las utilidades de unos pocos.

Lo importante entonces, no es desvelar si en la discusión sobre educación y lucro existe o no mucha ideología, ya que eso está de más, la clave es desvelar al servicio de qué intereses está cada una de las ideologías que se encuentran en disputa y ver cuál de ellas es más cercana a lo que Chile y no los que se sienten dueños del país, necesita.

Publicado en Cooperativa

El trabajo, el salario y la propiedad privada

Entre las múltiples movilizaciones, los escándalos empresariales y la crisis política de la nueva forma de gobernar, la discusión sobre el salario mínimo se arriesga, una vez más, a pasar desapercibida, mientras el gobierno se apresta a imponer nuevamente un aumento, que en el mejor de los casos, será absorbido por completo, solamente por el alza de tarifas del Transantiago y de los alimentos en los últimos seis meses.

En este contexto, nunca está de más recordar el significado y el sentido que el trabajo tiene para la vida humana, en algunas de las distintas concepciones que existen al interior de nuestra sociedad.

Para algunos el trabajo nace como castigo divino por el comportamiento de Adán y Eva en el paraíso e implica necesariamente un sufrimiento necesario para, después de muertos, ser recompensados.

Para otros, es un factor productivo más y como tal, en su regulación, sólo debe actuar la todopoderosa y eterna ley de la oferta y la demanda, para asegurar la máxima rentabilidad a los dueños del capital y de los medios de producción, permitiendo reproducir y concentrar la riqueza, cada día, en menos manos.

Por último, estamos quienes creemos que el trabajo es toda forma de interacción del ser humano con su entorno para la satisfacción de sus necesidades y por ende la forma de realización del mismo, ya que permite reproducir nuestra existencia y buscar la felicidad.

De estas dispares visiones nacen, por supuesto, las distintas formas de abordar el salario mínimo y la cesantía.

En el caso de la primera, se ha llegado a hablar de salario ético mientras se afirma que la cesantía es un flagelo que debe combatirse con la caridad y la solidaridad en tiempos de catástrofe.

Los segundos plantean que tanto el trabajo como la cesantía son simples variables de un modelo en el cual la salud de la economía, medida en términos de crecimiento resulta mucho más relevante que lo primero.

Para quienes nos ubicamos en la tercera opción, la cesantía representa el principal problema de la sociedad actual, ya que quien no tiene trabajo, no tiene posibilidad de satisfacer sus necesidades y por ende, tampoco de reproducir de manera digna, su existencia, por lo que se ve privado de realizarse incluso, como especie.

De ahí que el trabajo ocupe un espacio central entre las demandas que aspiramos a convertir en derechos consagrados constitucionalmente, lo que implica que el Estado debiera asegurarlo, cuando la iniciativa privada se retira de la economía para resguardar las utilidades obtenidas en tiempos de bonanza mientras la desesperación cunde entre quienes solo viven de su trabajo.

En este contexto, también resulta fundamental resguardar su valor, para evitar los abusos de quienes buscan disminuirlo para aumentar sus utilidades a costa de la calidad de vida de los trabajadores y sus familias.

A este macabro objetivo contribuye, por cierto, el temor y la inseguridad que provoca el desempleo y la amenaza permanente, sobre los que tienen trabajo, de quienes necesitan urgentemente trabajar y están dispuestos a aceptar, por lo mismo, un salario menor al que percibe quien, mal o bien, tiene trabajo.

Por eso resulta fundamental que el incremento del sueldo mínimo disminuya la brecha entre el costo de las necesidades de los trabajadores y sus familias y el magro poder adquisitivo que poseen los salarios, lo que nos lleva a debatir con los defensores del modelo la necesidad, no sólo de asegurar el empleo y aumentar significativamente su valor, sino también la necesidad de eliminar el trabajo precario, el trabajo mal remunerado y la sobreexplotación, al tiempo de fortalecer la organización sindical y su poder de negociación, para asegurar una más equitativa distribución de la riqueza generada por el trabajo, entre trabajadores y empresarios.

Los defensores del modelo, por su parte, seguirán promoviendo una mayor flexibilidad laboral, la eliminación o el estancamiento del sueldo mínimo y el derecho a pactar individualmente las condiciones laborales, para cumplir el sueño de obligarlos a aceptar, a todo evento, las condiciones de trabajo miserable que buscan imponer.

Ellos están más interesados en la rentabilidad de sus negocios que en la felicidad humana, por lo que no logran maquillar su deseo de seguir acumulando riquezas, a costa de los trabajadores.

Pretenden aparecer defendiendo la propiedad privada, cuando en realidad, si partimos del consenso que explica la propiedad privada como fruto del trabajo, son ellos quienes atentan permanentemente contra la misma, cada vez que pagan a sus trabajadores menos de lo que vale su trabajo.

Publicado en Cooperativa

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