Hay un Mundo por Cambiar
Archive for abril, 2011
abril 26, 2011 at 10:20 · Temas General
Hace cerca de 63 años en Palestina, los grupos terroristas Haganah e Irgun, convertidos en ejército regular de Israel después de su creación, iniciaron una campaña de limpieza étnica contra la población originaria, solo comparable al Holocausto Nazi.
En pocos días se dispusieron a borrar del mapa y de la historia, cerca de 500 aldeas palestinas, masacrando a gran parte de sus habitantes y paseando a los sobrevivientes, desnudos, en camiones descubiertos, para que fueran apedreados e insultados por inmigrantes traídos de todas partes del mundo por la Organización Sionista Mundial.
La idea era causar terror y hacer huir despavoridos a cerca de un millón de palestinos de sus tierras ancestrales, para crear en su lugar un hogar nacional judío. La apuesta de fondo se resumía en la frase de David Ben-Gurión, quién a pesar de haber nacido en Polonia, afirmaba sin vergüenza alguna que el sionismo debía hacer todo para asegurarse de que los palestinos nunca volvieran, sellando su reflexión confiado en que los viejos morirían y los jóvenes olvidarían.
Este episodio, conocido como Al Nakbah o La Catástrofe, se encuentra ampliamente documentado por historiadores de las más diversas religiones y nacionalidades, incluidos importantes profesores israelíes anti sionistas, que han liderado la corriente de historiadores revisionistas para intentar rendir honor a la verdad y a la justicia, en un país donde la mentira y la injusticia son la esencia de su existencia. Sin embargo, para las autoridades de Israel, este episodio, simplemente debía dejar de existir. Por lo mismo, falsearon la historia, inventando supuestas órdenes masivas de emigración provenientes de los gobiernos árabes de la época, como preparativo para una guerra que nunca existió. Luego se preocuparon de destruir cualquier vestigio de la presencia palestina en Tierra Santa, alterando todo lo que en ella existía.
Como si todo aquello fuera poco, el año recién pasado, el parlamento de Israel, en un nuevo y desesperado intento por borrar del imaginario colectivo esta representativa página de su propia civilización, aprobó una ley que prohíbe, con pena de cárcel, tanto en Israel como en los territorios palestinos ocupados, cualquier manifestación cultural, social o política que pretenda conmemorar o recordar un año más de La Catástrofe.
Esta nueva y elocuente muestra de la crueldad de la ocupación viene a sumarse a las demoliciones de aldeas y viviendas palestinas, a la construcción de asentamientos ilegales, al desvío de los cursos de agua, a los asesinatos selectivos, a la tortura, a la construcción del muro del apartheid israelí y al desprecio más absoluto hacia el derecho internacional, los derechos humanos y los derechos colectivos de los pueblos y le pone la lápida definitiva al mito que plantea que Israel es la única democracia de Medio Oriente, o acaso puede haber algo menos democrático que la prohibición de la memoria.
Afortunadamente, ni la limpieza étnica ni la costumbre de mentir permanentemente han logrado su cometido y mucho menos lo conseguirá esta nueva ley. Han pasado más de seis décadas y los jóvenes palestinos han aprendido de sus mayores, esa capacidad infinita de resistir la infinita crueldad de la ocupación israelí. Han desarrollado de manera admirable, esa capacidad de sobreponerse al dolor para dar continuidad a la vida y no han dejado, ni por un solo día, de transmitir a las nuevas generaciones que lo que hoy conocemos como pueblo palestino, estaba allí antes de que llegara el primer invasor y seguirá estando, mucho después de que se vaya el último.
abril 12, 2011 at 2:50 · Temas General
Cuando más de sesenta mil peruanos residentes en Chile votaron ayer en las elecciones de su país, resulta imposible olvidar la deuda que la derecha chilena mantiene, hasta el día de hoy, con la democracia y la igualdad de derechos en Chile.
De hecho sorprende que, mientras para una mayoría aplastante de los países del mundo, resulta obvio que la ciudadanía comprende la totalidad de los derechos políticos en una nación y que solo se pierde por actos que constituyen delito grave o por traición a la patria, la derecha chilena opta por ponerse del lado de aquellos pocos países que discriminan entre sus ciudadanos, generando ciudadanías de primera y de segunda categoría, por decir lo menos.
Para justificar lo injustificable, se aferran a argumentos que la mayoría de los chilenos rechaza, pero que, gracias al sistema binominal, se convierten en mayoritarios en el parlamento, lo que impide que esa clara mayoría para la cual todos los chilenos somos iguales, se exprese en las leyes que emanan de nuestro cada vez menos respetado Congreso Nacional.
Entre los argumentos que esgrimen, destaca la necesidad de que los chilenos residentes en el extranjero tengan un “vínculo” con Chile para poder acceder a la ciudadanía plena. Lo más increíble, es que se instalan a sí mismos, como jueces del mencionado “vínculo” e intentan poner exigencias con claro sesgo clasista, para otorgar derecho a voto solamente a quienes tienen la posibilidad material de venir cada cierto tiempo a nuestro país.
Habría que preguntarle a nuestra ilustre derecha, si haber nacido en un país distinto al de tus orígenes, porque tus padre o tus abuelos fueron convertidos en extranjeros en su propia tierra, por una dictadura de las más crueles que recuerde la historia, constituye o no un vínculo indisoluble con tu país de origen.
Habría que preguntarle a nuestra ilustre derecha si vivir durante años con la cabeza puesta en chile, pero sin poder volver, por la persecución política, por la falta de medios o incluso por la desconfianza que una salida pactada, como la chilena, genera en quienes sufrieron la persecución y el exilio por culpa directa o complicidad de algunos que hoy lucen como honorables diputados y senadores, constituye o no un vínculo indestructible con Chile.
Habría que preguntarle si optar por quedarse en ese otro país que te acogió y te ofreció plenitud de derechos, cuando en el tuyo la derecha que gobernaba con la dictadura te impedía volver, mientras construía una de las sociedades más desiguales del mundo, puede traducirse en un delito que conlleve la pérdida de ciudadanía.
O será que incluso sin saber, a ciencia cierta, por quién votarían los chilenos residentes en el exterior, la derecha opta una vez más por extender el castigo colectivo que practicara contra sus padres o abuelos en dictadura, solo por pensar distinto, a los hijos y nietos de aquellos a quienes expulsaron, solo para asegurarse de que no puedan tomarse revancha alguna, ni siquiera a través de ese peligroso y democrático trozo de ciudadanía hecho que constituye el voto, en contra de quienes legitimaban y defendían las violaciones a los DDHH de que son víctimas de segunda o tercera generación.
Como sea, la negativa a darle derecho a voto a todos los ciudadanos chilenos es una demostración más de la distancia que la derecha tiene ideológicamente con la democracia plena y la igualdad de deberes y derechos y demuestra que siguen prefiriendo las democracias tuteladas en donde solo tengan derecho y participación política aquellos que, de una u otra manera, siguen siendo hijos de la dictadura.
Publicado en El quinto Poder
abril 7, 2011 at 12:30 · Temas General
La semana recién pasada el Gobierno Regional Metropolitano de Santiago, una vez más, a espaldas de la ciudadanía, pero alineados completamente con los intereses de las grandes inmobiliarias, aprobó la incorporación de 10.000 nuevas Há a las zonas urbanizables de la RM de Santiago, en lo que podría definirse, sin temor a equivoco, como una muestra más de la continuidad de las políticas urbanas que durante 20 años mantuvieron los gobiernos de la Concertación.
Respondieron así, a la furiosa campaña comunicacional y a las públicas presiones, de destacados profesionales neoliberales y de representantes de las grandes inmobiliarias y del sistema financiero, desatadas después del rechazo del mismo, en junio del año pasado. A través de esta campaña, se dedicaron a asustar a la población con el supuesto encarecimiento de los precios del suelo y de las viviendas, si es que éste no era aprobado a la brevedad. Se habló incluso de que ya no quedaban terrenos disponibles para viviendas sociales, llegando incluso a jugar con las expectativas de los más vulnerables
De esta manera, el mercado nos ha impuesto otra de sus profecías auto cumplidas y nos llevará a que la RM llegue a 8 millones de habitantes dispersos en un territorio no planificado que consumirá 10.000 nuevas hectáreas de suelo rural, gran parte del cual ya se encuentra en manos de las mismas inmobiliarias que se la jugaron por la aprobación.
En su desvergonzada campaña, incluso han hablado a nombre de “la gente” y han afirmado que los habitantes futuros de la RM están dispuestos a viajar y pagar más y ver mucho menos a sus familias por vivir en una casa con más terreno y cerca de la naturaleza.
Curiosa tesis que lleva a pensar, a quien no conoce la realidad, que las poblaciones de Pudahuel Sur, Quilicura, Puente Alto, entre otras, hubieran acercado a las familias de nuestra capital a un mejor vivir y a un mayor contacto con la naturaleza.
Lo que estos “expertos” callan, es la gran diferencia que existe entre proyectar y planificar. Mientras el primer término, solo se preocupa de constatar las tendencias sociales y del mercado y tomar decisiones sin cuestionar si estas son buenas o malas, el segundo, aborda las mismas, incorporando otras variables que contemplan aspectos sociales, culturales, políticos y medioambientales, desde una mirada critica.
De esta manera, la planificación intenta ordenar el territorio, hacia un futuro mejor para todos los habitantes, o en su defecto, desechar una decisión que puede contraproducente o cargada de externalidades negativas, que la sociedad no es capaz de asumir y corregir de manera colectiva, cosa que no hace la proyección simple y pura, que se dedica a asumir las tendencias como si estas fueran un hecho irreversible.
Desde 1979, con la Política Nacional de Desarrollo Urbano de la época, en nuestro país solo hemos asistido a procesos de proyección territorial incapaces de cuestionar nada de lo que ha ocurrido durante todo este período. De hecho, hace ya treinta y dos años que el libre mercado nos viene prometiendo una mejor ciudad y sin embargo, la que ha entregado, ofrece una, cada vez, peor calidad de vida a sus habitantes y favorece el centralismo y la concentración de la que tanto se habla pero sin hacer nada para remediarla.
Lo cierto es que el mercado no ha logrado en 33 años construir barrios equipados y de carácter autosuficientes y en cambio, ha extendido una ciudad fragmentada y segmentada en donde coexisten el derroche y la escasez, el ocio y la superexplotación, la salud y la enfermedad, la acumulación y el empobrecimiento paulatino.
Como si fuera poco, en la ciudad del mercado cada porción de territorio posee una oferta de servicios equivalente a la que la demanda puede pagar, existiendo barrios en donde los que más tienen encuentran de todo en oposición a otros en donde los que menos tienen no encuentran nada.
Al mismo tiempo, el valor del suelo ha seguido subiendo y el promedio de viajes diarios por persona se ha más que duplicado, de la mano de las millonarias utilidades de los inversionistas que abogan por más suelo para seguir construyendo una de las ciudades más ineficientes, congestionadas y contaminadas del mundo.
Sería bueno que los Consejeros regionales que votaron por aprobar el nuevo PRMS, le explicaran a la ciudadanía, por qué Santiago habría de seguir creciendo en extensión cuando tiene mucho más de 10.000 HÁ en torno a su centro fundacional, en comunas como Quinta Normal, Lo Prado, Pedro Aguirre Cerda, Recoleta e Independencia, con un nivel de abandono y deterioro inexplicable y que podrían absorber el crecimiento de Santiago en los próximos treinta años, con un inmejorable acceso a infraestructura, servicios básicos y con una disminución significativa del tiempo empleado en desplazamientos que podrían favorecer el desarrollo de todas las familias de nuestra sociedad.
La respuesta que puedo aportar es simple: las utilidades de hacer negocios inmobiliarios en los terrenos de las comunas pericentrales de Santiago son significativamente menores que las obtenidas en aquellos lugares periféricos en donde el valor de la tierra es menor. Como si fuera poco, el margen que los dueños de estos últimos terrenos, lograrán solo por el hecho del cambio de uso de suelo, es un negocio al que pocos logran resistirse.
Llama la atención, por lo mismo, que en todo este debate solo hayan hablado públicamente los expertos en proyección urbana, los especialistas en economía y los representantes de las empresas inmobiliarias, a través del oligopolio de la prensa nacional, en desmedro de la opinión de los planificadores, académicos y dirigentes sociales que, desde el retorno a la democracia, vienen planteando la necesidad de contener e intervenir la ciudad con miras a generar equidad urbana, antes de que esta siga creciendo sin dios ni ley, solo regida por todopoderosa y eterna ley de la oferta y la demanda.