Hay un Mundo por Cambiar
Archive for marzo, 2011
marzo 31, 2011 at 6:25 · Temas General
Cada vez que Stephen Hawking escribe un nuevo libro, en algunos medios de comunicación y principalmente en los más conservadores, se desata un apasionado debate acerca de la posible existencia de dios y sobre si las explicaciones racionales sobre el origen del universo y de la vida avalan o niegan esa posibilidad.
Sin embargo, creo que algunos hechos acontecidos en nuestro país y en el mundo nos indican que la existencia o inexistencia de dios no parece ser el tema fundamental, sino más bien el lugar que, como seres humanos, le asignamos a la fe en la relación que como especie establecemos entre nosotros y con el resto de la naturaleza respectivamente.
De hecho, es verdaderamente sorprendente como la fe, en algunos minutos, es capaz de nublar completamente la razón, hasta convertir lo obvio en algo confuso e inexplicable, permitiendo legitimar la maldad más extrema y convertir en aceptable, conductas completamente reñidas con la ética y la moral socialmente aceptadas.
Un ejemplo claro de esto son los casos de abusos sexuales al interior de algunas iglesias, en donde la fe ciega llevó y lleva, hasta el día de hoy, a muchos jóvenes a tolerar aquello, a pesar de que su propia razón les dice y les decía que era inaceptable. En muchos de estos casos, la fe ciega en quien representa, o al menos dice representar la verdad sagrada y el rechazo que esta, normalmente trata de infundir hacía la crítica racional, terminó por transformar estos crímenes en algo difícil y muchas veces, casi imposible de rechazar, convirtiendo al temor en el poder detrás del poder y a la razón ilustrada, en un elemento sin importancia en la formación de aquellos jóvenes.
Otro ejemplo claro es el que permite a muchos avalar y hasta defender las violaciones a los derechos humanos y la política de exterminio que hace sesenta años, el Estado de Israel practica contra el pueblo palestino, en una completa y total impunidad, porque creen ciegamente que los sionistas, que se autoproclaman descendientes de los hebreos antiguos, son un pueblo “elegido” por dios al cual se le habría obsequiado una tierra en donde no habitaban.
Lo anterior les permite establecer una supuesta diferencia, entre el discurso basado en una raza superior que ofrecía el nazismo a sus seguidores y un discurso que, por estar avalado por una concepción religiosa del universo, parece no admitir cuestionamiento ni rechazo, bajo el riesgo permanente para quien lo intente, de convertirse en antisemita, pasando inmediatamente al lado oscuro de la fuerza.
Lo mismo pasa por ejemplo cuando alguien es capaz de llegar a pensar que bienaventurados son los que sufren y los que tienen hambre y sed de justicia y que después de muertos serán recompensados. O los que asumen, desorientados por una fe, verdaderamente ciega, que alguna guerra, por justa que parezca, puede llegar a ser santa. Lo mismo, cuando alguien se atreve a afirmar que, como especie, podemos destruir la naturaleza, porque ésta solo existe para satisfacer nuestros deseos o que podemos reprimir a los que piensan distinto en nombre de dios y la virgen.
En este contexto, parece que la existencia de dios y el origen del universo, al menos desde mi humilde punto de vista, pierde toda importancia, pero el lugar que le asignamos a la fe, en oposición a la razón, en cómo se conduce la sociedad actual; en cómo nos relacionamos con otros tratando de hacerlos vivir bajo nuestras definiciones y fundamentalmente en cómo se desarrolla el ejercicio del poder y la dominación, se vuelve definitivamente trascendental.
No habrá que sorprenderse entonces, si las religiones, que mediante un uso abusivo de la fe, continúan legitimando de manera indirecta, ocultando o encubriendo, crímenes que la sociedad en su conjunto y en pleno uso de su intelectual colectivo, condena de forma mayoritaria y tajante, siguen perdiendo, paulatinamente, el derecho que se auto asignan, de guiar a la sociedad.
Incluso, no habrá que sorprenderse si, como muchas otras, que duraron incluso varios miles de años más que las que hoy existen, terminan desapareciendo y cayendo en el reducto, casi siempre implacable, de la historia.
marzo 29, 2011 at 13:25 · Temas Cooperativa, video
marzo 22, 2011 at 9:10 · Temas General
“A lo mejor no todos reciban bien el mansaje del presidente de EEUU” fueron algunas de las palabras con las que el canciller de nuestro país se refirió a la decisión de Obama, de actualizar la Alianza Para el Progreso que Keneddy lanzó en 1961, como una forma de encubrir la más nefasta intervención que Latinoamérica recuerde en su corta vida de naciones semi independientes.
En esta oportunidad, el Canciller no se equivoca y no puede ser de otra manera. Es que solo la extrema derecha y aquellos que no habían nacido y que jamás han leído algún libro de historia seria, podrían recibir bien, un mensaje de esta naturaleza.
Baste recordar los efectos del Plan que se pretende actualizar, que terminó instalando en nuestro continente, las dictaduras militares más crueles de nuestra historia, solo con el afán de impedir que nuestros pueblos pudieran buscar un desarrollo distinto al que el gran gendarme mundial tenía previsto para nosotros: constituirnos en un espacio de libre comercio y explotación para sus empresas transnacionales, desde el polo norte al polo sur.
Quién podría mirar bien un actualización de un Plan que, a pesar de su nombre, lo que menos trajo fue progreso para los pueblos latinoamericanos y que, muy por el contrario, terminó por condenar a los sobrevivientes de sus asesinos a sueldo, a vivir en un continente que se ha convertido en símbolo mundial de la desigualdad y la desesperanza aprendida, donde coexisten casi sin conocerse, la riqueza y la pobreza extrema, la salud y la enfermedad, el derroche y la escasez, el ocio casi permanente y la super explotación, el prohibido microtráfico de subsistencia y el exclusivo y seguro mercado de las drogas.
Quién podría mirar bien una actualización de un Plan, que entregó millones de dólares para intervenir y controlar nuestras elecciones, financiando de manera generosa y grosera a partidos, personas y medios de comunicación que se comprometieran a detener, por todos los medios posibles, incluido la tortura, el asesinato, los castigos colectivos y la desaparición forzosa y el engaño, por supuesto, cualquier intento de sus propios pueblos por salirse un milímetro del plan.
Me imagino, sin embargo, que aún hay quienes pueden mirar bien esta propuesta indecente con la que nos visita el presidente Obama. No dudo, tampoco, que deben ser los mismos que durante el plan original se prestaron para recibir dineros de EEUU con el fin de alterar la voluntad popular. Los mismos que luego lo recibieron para desestabilizar gobiernos democráticamente elegidos, mientras gritaban el nombre de Libertad. Los mismos que una vez instaladas las dictaduras recorrieron el mundo defendiéndola y diciendo que no había otra posibilidad. Los mismos que, finalmente, negaron durante años las violaciones a los DDHH.
No nos quedará otra que volver a desconfiar de manera anticipada y sistemática de quienes desean recorrer el mismo camino, justo cuando nuestros pueblos comienzan, de nuevo, a despertar y a caminar con valentía por caminos que solo nosotros debemos definir.
No hay que olvidar que las expectativas que algunos se hicieron con la llegada de Obama al gobierno en EEUU, se han vuelto humo ante la evidencia de que entre republicanos y demócratas no hay ni habrá diferencias significativas, cuando de la necesidad de reactivar su economía se trate, y que para ello no trepidarán en inventar guerras, instalar dictaduras, sostener ocupaciones extranjeras y amparar criminales, mientras se comprometan a estar dispuestos, siempre y en todo lugar, a echar una mano desinteresada para reactivar su economía a través del control de sus recursos naturales y la activación cíclica de sus transnacionales de muerte y destrucción, siempre a cambio, por supuesto, de otra desinteresada recompensa.
marzo 15, 2011 at 21:29 · Temas video
Programa Especial de NTN 24 Noticias sobre la situación en Libia
marzo 7, 2011 at 7:23 · Temas General

Para nadie es secreto que la reconstrucción está atrasada y que como en muchas otras esferas, una cosa es lo que el gobierno dice y otra lo que hace. Lamentablemente, la Alianza no ha podido ni ha sabido cómo convertir en acciones concretas sus inmejorables intenciones y no ha perdido oportunidad de equivocarse debido al sobre ideologizado discurso sobre el cual ha cimentado su accionar y al desconocimiento soberano que manifiestan sobre el aparato del Estado. En este escenario, algunas de sus autoridades y voceros no han dudado y han insistido en engañar a la población, conscientes de que lo único importante es la imagen y que no importa lo que hagas, solo importa lo que comuniques.
Sin duda el error más costoso ha sido el desprecio evidente por la sociedad civil, que ha tenido poca o nula participación en la reconstrucción, gracias a un gobierno que no confía en la gente ni en sus organizaciones sociales y mucho menos en las capacidades que los mismos habitantes tienen para asumir el protagonismo en la reconstrucción de sus propias vidas.
Como contrapartida, se insiste en sobrevalorar al sector privado que, no solo, no ha dado el ancho para acompañar al gobierno en las tareas urgentes de la reconstrucción, sino que además ha puesto sus mezquinos intereses muy por sobre las necesidades de las y los damnificados, a los largo de Chile. Un ejemplo claro de esto es el incremento significativo de los precios de los materiales de construcción en las cadenas que se repartieron la torta una vez iniciada la reconstrucción.
De lo anterior surge otro error casi imperdonable, si se toma en consideración todas las promesas sobre eficiencia y eficacia que la nueva forma de gobernar prometió en campaña: haber alojado el proceso de reconstrucción dentro de la arquitectura institucional y de las funciones permanentes del aparato del estado, sin reconocer el sentido de urgencia que este tenía, lo que los llevó a ignorar la posibilidad de crear una Agencia Especial para tales efectos, que no tuviera que lidiar con el aparato del estado y con sus procedimientos para sacar adelante la reconstrucción por la que claman nuestros compatriotas ante un Estado que se ha revelado verdaderamente inoperante.
Es que ante un evidente desconocimiento del aparato del estado, de su cultura y de sus procedimientos el gobierno solo apostó a remediar la falta de dinamismo estatal cambiando funcionarios a diestra y siniestra, mostrando un desprecio casi absoluto por los funcionarios públicos, que lo llevó a iniciar una guerra frontal contra todos aquellos funcionarios que no eran de su absoluta confianza.
Lo anterior detonó más de un conflicto innecesario y llevó al gobierno a prescindir, voluntariamente, del conocimiento acumulado sobre cómo se hacen las cosas en el aparato del estado, reemplazándolos, no pocas veces, por jóvenes inexpertos que tensionaron las estructuras administrativas hasta hacerlas colapsar ante la velocidad que la nueva forma de gobernar quería adoptar en un aparato, de por sí lento y burocrático y que carece de incentivos adecuados para la innovación y el riesgo.
Lo anterior dejó en evidencia que el nuevo gobierno jamás entendió que la cultura de las Empresas Privadas, en las cuales el Presidente y la mayoría de sus ministros han ganado todas sus cartas credenciales y donde solo basta una orden de los “dueños” o de los “gerentes” para hacer que las cosas pasen, no funciona ni se ajusta a la cultura organizacional del aparato del estado, lo que llevó a varias de las autoridades a ofrecer y comprometerse, no pocas veces a costa de la fe pública, a cosas que difícilmente se pueden conseguir con la misma institucionalidad con la que se gobierna en tiempos de normalidad.
En este contexto es que se hace urgente una profunda y humilde reflexión acerca del camino tomado, para realizar los virajes que puedan convertir la reconstrucción en una verdadera prioridad nacional, alejando al gobierno de la arrogancia y la prepotencia con que ha gobernado en su primer año, en donde claramente ha estado más preocupado de terminar de destruir lo restos de una Concertación casi inexistente, que de resolver los problemas urgentes y cotidianos de sus ciudadanos.
Finalmente, se es lo que se hace, no lo que se dice.
marzo 1, 2011 at 21:14 · Temas General