Mucho se ha hablado acerca de Chavéz y del proceso bolivariano que el encabeza en la hermana Venzuela. Incluso llega a molestar la campaña orquestada desde los medios de derecha y desde algunos círculos “oficiales” para desprestigiar un proceso que ni siquiera tienen el gusto de conocer, se le llama dictador, populista y golpista, pero nada se dice acerca del apoyo masivo y absolutamene popular de que goza en su pa´s. Nada se dice acerca del proyecto de desarrollo que suscribe y nada se dice acreca de la solidaridad internacional que ha demostrado en horas difíciles de todos sus pueblos hermanos. Por lo mismo es que quisiera discutir con ustedes y con algunis perosnajes en particular, algunas ideas que me rondan hace tiempo y que pueden ayudar a abrir una discusión imprescindible en el Chile de Hoy.
Lo primero que quisiera discutir es acerca de la condición de dictador que algunos le asignan a Chávez. Es cierto Chávez alguna vez pretendió dar un Golpe de Estado y eso no es justificable, pero de ahi a decir que Chavez, hoy, es un dictador, me hace pensar en aguna doble intención y en el menosprecio de la experiencia y la memoria de muchos chilenos que sabemos perfectamente lo que es un dictador.
Al respecto quisiera plantear algunas diferencias conceptuales acerca de lo sus opositores y yo pensamos que son los dictadores:
1. Según mis conocimientos un dictador es quien llega al poder mediante mecanismos antidemocráticos y que yo sepa, Chávez llegó al poder en Venezuela mediante el voto popular que lo ratificó en tres oportunidades como el presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Por lo tanto si Chávez es un Dictador, Lagos, Lula y Kirchner, por dar algunos nombres, también lo serían.
2. Los dictadores derogan las constituciones democráticas y escriben constituciones a su medida entre gallos y medianoches como sucedió en Chile, sin la participación más que de sus asesores. Luego las “validan” en sendos fraudes electorales como el que hoy pretende imponer en Venezuela la derecha, que es democrática mientras gane las elecciones, pero que hacen votar o firmar hasta a los muertos cuando las pierden. Si alguien en Chile perdió la memoria, les recuerdo que para la aprobación de la constitución del dictador en 1980, no existían ni registros electorales y votaron varias veces hasta los muertos. A este respecto es útil recordar que Chávez convocó a una Asamblea Constituyente que, representativa de todos los sectores sociales, dio cuerpo a una constitución que luego fue aprobada por mas del 60 % de los venezolanos.
3. Las firmas que recolectó la derecha para el revocatorio, no fueron vetadas por Chávez sino que por un organismo constitucional que en reiteradas ocasiones advirtió acerca de la necesidad de que las inscripciones y las firmas fueran escritas por las propias manos de quienes apoyaban el referéndum revocatorio. Llama la atención que antes del veredicto la oposición haya llamado en reiteradas ocasiones a respetar las decisiones del CNE y que luego de que esta no les fue favorable, hayan liberado toda su histeria golpista denunciando al CNE como irregular. Esto recuerda a las elecciones de 1972 en donde la derecha, luego de no alcanzar la mayoría necesaria para censurar al gobierno de Allende se convenció de que el único camino era el golpe de estado y comenzaron la última fase de desestabilización con sus socios norteamericanos que los financiaron igual como hoy financian a Venezuela.
4. Ahora bien, sería bueno que los que denostan a Chavez nos explicaran por qué el pueblo de Venezuela se volcó a las calles a defender y rescatar de su secuestro al supuesto dictador. O todos los venezolanos tienen vocación de mártires o las cosas no son como las pinta la dirigenta. No me imagino, en Chile, al pueblo en las calles defendiendo a Pinochet. Hubiera sido de película.
5. Resulta tan evidente para el pueblo chileno que el libreto es el mismo y que en 30 años los gringos y sus agentes latinoamericanos no han aprendido nada que da risa y rabia escuchar a estos “dirigentes” hablar y criticar a Chávez.
6. De la misma manera, da risa ver a los políticos chilenos, que no han sido capaces de enjuiciar a nuestro propio dictador y lo han defendido a costa de la imagen internacional de chile y lo tienen viviendo a costa de los chilenos con parcela gratis y guardia personal; que mantienen con algunos “perfeccionamientos” menores según ellos, la constitución antidemocrática de Pinochet sin estar dispuestos a discutirla con los chilenos que dicen representar y mucho menos a llamar a un plebiscito para someterla a la sanción democrática de la ciudadanía.
Da risa ver a algunos dirigentes de la Concertación con claros rasgos xenófobos, hablando del presidente de Venezuela con calificativos que no es digno siquiera repetir, menos si recordamos que fueron los mismos que en Chile fueron a golpear la puerta de los militares para derrocar a Salvador Allende, olvidándose de que en democracia el único método para remover a las autoridades es el voto castigo.
7. Quizá el debate sería más honesto si la derecha venezolana reconociera que no son los dictadores los que les molestan, prueba de ello es la historia reciente de Chile y de América Latina. Sería más honesto si reconocieran que lo que les molesta profundamente son los proyectos emancipatorios que aspiran a una sociedad más justa y democrática para todos. Debieran reconocer que es la merma en sus privilegios de años lo que les molesta en realidad y no si Chávez es un dictador o no.
8. Antes de terminar quisiera invitar a mis compatriotas de Chile a leer la constitución venezolana vigente, a compararla con la chilena sacar, cada uno sus propias conclusiones. Pueden llevarse más de alguna sorpresa.
Por último, si Chavez es un dictador… hay que recomendarle que se venga a Chile. Aquí le regalarían un puesto en el senado con sueldo vitalicio. Le pagarían una comoda vivienda en algún sector exclusivo de nuestro país; le pondrían seguridad personal y auto a la puerta y lo dejarían decir lo que quisiera y hasta podría reírse de sus víctimas, convencido de que es un ángel enviado del cielo. Lo demás es puro cuento. Así se trata en Chile a los dictadores. No lo olvidemos.










